Brasil no puede permitirse un inicio lento en el Grupo C, no con Dorival Junior bajo presión para reafirmar el aura de la Seleção tras un año 2023 desarticulado. Marruecos recuerda lo vulnerable que lucía Brasil en Tánger hace tres años, y Walid Regragui ha pasado cada concentración diciéndole a sus jugadores que aquel resultado no fue un accidente.
Se espera que Dorival mantenga el 4-3-3 en el que se ha apoyado durante los amistosos de primavera. Vinícius Júnior y Rodrygo siguen siendo los desbordes constantes, extendiendo el juego por las bandas para que Bruno Guimarães pueda avanzar más temprano desde el espacio medio derecho. El ajuste clave es más atrás: se espera que Marquinhos y Gabriel Magalhães comiencen juntos, restaurando el equilibrio izquierda-derecha que Brasil ha carecido en los torneos recientes. Esa pareja libera al centrocampista del Wolverhampton, João Gomes, para anclar el centro y darle a Lucas Paquetá la libertad creativa extra que Brasil ha echado de menos siempre que Neymar ha estado fuera de juego.
Regragui tampoco abandonará su 4-3-3. En la fase defensiva se convierte en un flexible 4-1-4-1, con Sofyan Amrabat protegiendo a los centrales y Azzedine Ounahi presionando según lo señalado. La idea es familiar: canalizar a los oponentes hacia un corredor, y luego liberar a Brahim Díaz o Ilias Akhomach en el espacio que genera Achraf Hakimi por la derecha. Cuando funciona, Marruecos juega como un equipo de club. Cuando falla, concede transiciones. Contra Brasil, cuyos extremos aman las diagonales tempranas, el tiempo de los desbordes de Hakimi es crucial.
La lucha en el mediocampo decidirá si los minutos de Bilal El Khannouss se convierten en lujo o en necesidad. Brasil quiere que Guimarães y Paquetá reciban el balón de cara a la portería. Marruecos quiere que Amrabat realice el primer tackle, Ounahi tome el segundo toque y Díaz encuentre a Youssef En-Nesyri antes de que los centrales puedan reconfigurarse. Si Rodrygo se mete hacia adentro y deja espacio para Danilo, la presión de los Leones del Atlas deberá deslizarse más rápido de lo que lo hizo en aquella semifinal de 2022 contra Francia.
Ambos equipos están monitoreando el estado físico. Brasil sigue siendo optimista de que Alisson estará disponible después de perderse el último partido de liga del Liverpool debido a un pequeño problema en la pantorrilla. Marruecos está reintegrando a Nayef Aguerd tras su contratiempo en el tendón de la corva en febrero. Ninguna de las federaciones se apresura a dar confirmaciones a 101 días del torneo, pero los cuerpos médicos de ambos lados ya tienen en mano los informes sobre el estado del campo del MetLife Stadium.
El contexto del grupo es importante. La alta presión de Escocia espera más adelante en junio, y Haití no viaja solo para hacer números. Para más información sobre cómo Steve Clarke planea atacar a Brasil, lee ¿Puede el esquema tartán de Clarke debilitar al Brasil de cinco estrellas de Dorival en el final del Grupo C?. Todos en el Grupo C pueden ver cómo se abre el cuadro para el ganador, y nadie quiere perseguir desde atrás.
Detalles clave:
- Inicio: 13 de junio de 2026, 22:00 UTC, MetLife Stadium
- Entrenador de Brasil: Dorival Junior
- Formación esperada de Brasil: 4-3-3
- Entrenador de Marruecos: Walid Regragui
- Formación esperada de Marruecos: 4-3-3
- Último encuentro: Marruecos 2-1 Brasil, amistoso, Tánger, marzo de 2023
- Recuerdo de la Copa del Mundo: Brasil 3-0 Marruecos, Grupo A, Francia 1998
Ambos equipos son lo suficientemente jóvenes para correr, y lo suficientemente experimentados para sufrir sin entrar en pánico. El ganador marcará el tono para un Grupo C abierto y se acercará al lado más blando del cuadro de eliminación directa. El perdedor deberá reagruparse rápido antes de que Marruecos enfrente a Escocia y Brasil se enfrente a lo desconocido de Dorival: qué sucede cuando el plan esbozado esta primavera choca con la realidad del torneo.







